Carta editorial: De altos y bajos
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Carta editorial: De altos y bajos

Navegando la incertidumbre desde el presente.

Aunque una parte de mí ya está acostumbrada y (lo reconozco) bastante cómoda con el encierro –especialmente porque estoy en la recta final de mi embarazo–, no dejo de preguntarme si lo que estamos viviendo es real. No es que lo cuestione realmente, ni que quiera entrar en teorías conspirativas, para nada. Es más bien la sensación de que estoy tan fuera de mi zona de confort que desconozco mi vida y a mí misma. ¿Soy la única?

Lo vemos en redes sociales a través de citas y gráficas que nos inspiran, e incluso nosotras mismas lo hemos dicho en más de una oportunidad: vivamos un día a la vez. Así, ya vamos en casi tres meses de vivir totalmente en el hoy, sin mayores pistas de cómo será mañana, o dentro de una semana o en un mes. Y vaya que es más difícil de lo que pensaba, porque, al menos en mi caso, me he dado cuenta de que planifico mucho más de lo que pensaba, que es difícil realmente no saber cómo será el próximo día, y que hoy no puedo recurrir a las proyecciones que me acompañaban a diario.  

Me quedo con la pregunta: ¿qué significa entonces vivir en el presente? ¿Será que basta con meditar un par de minutos al día? ¿Con dejar de lado la productividad excesiva? ¿O quizás usar más aceites esenciales? ¿Todas las anteriores?

Porque es genial cuando estoy en uno de esos buenos días, en que me levanto con claridad para seguir alimentando mis sueños, o logro meditar unos minutos, o me doy un tiempo para cocinar algo rico y genuinamente disfrutar de la compañía de mi pareja, de mí misma o de un libro. Termina el día y digo “sí, fluí, estuve presente”. Pero ¿qué pasa con esos días en que aparece la ansiedad y la mente salta de un tema a otro, frenética por encontrar un ancla que no está disponible? ¿Cómo estar presente esos días también? Y, bueno, ¿es necesario? Parece que sí, porque a pesar de su terrible incomodidad (al menos para mí) esos días sombríos son tan reales y valiosos como aquellos en que logramos ver la luz.

No creo que haya recetas, la verdad es que tampoco me considero la persona adecuada para poder siquiera esbozar qué hacer para vivir de manera más presente, más consciente, porque al igual que todas ustedes yo también estoy aprendiendo, especialmente ahora que navegamos aguas desconocidas. Y aunque estas semanas han sido más difíciles de lo que me gustaría admitir, tengo una certeza profunda de que esconden un aprendizaje y crecimiento que hoy no soy capaz de ver, pero que dentro de poco me hará sentir orgullosa, fuerte y creativa. Me pregunto si vivir en el presente es, precisamente, aprender a convivir con la incertidumbre de que aún no conocemos todo nuestro potencial, y que día a día, con altos y bajos, seguimos descubriendo que efectivamente no estamos en el mismo lugar que ayer. 

Este mes seguiremos ahondando en maneras de cuidar de nosotras, de acompañarnos y acompañar a otros en este curioso día a día, a través de experiencias en este aislamiento que tanto tiene aún por enseñarnos. 

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Javiera Amengual

Directora

Psicóloga y Gestora Cultural UC, pero demasiado curiosa para quedarse solo ahí. El año 2016 funda Franca. plataforma online de moda y estilo de vida slow. Sibarita amateur, amante de la estética y aprendiz de astróloga. @jamengual

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