¿Doula o matrona?
Crianza

¿Doula o matrona?

¿Cuál es la diferencia? ¿Se necesitan las dos?

Durante el proceso de planificar cómo se llevará el embarazo y el parto, hay distintos tipos de profesionales que pueden participar. Están los ginecólogos y obstetras, claro, y también las matronas y las doulas, de las que se ha escuchado mucho en los últimos años. Pero, ¿qué es una doula? ¿Cuál es la diferencia entre una doula y una matrona? ¿Se necesitan las dos?

Para quienes quizás están evaluando sus opciones sobre a quiénes involucrar en esta nueva etapa, quisimos resaltar el trabajo de estas distintas profesionales, especialmente las doulas, cuyo trabajo es todavía menos reconocido en algunas partes del mundo.

¿Qué es una doula?

Una doula es una profesional, generalmente mujer, que se dedica a apoyar, educar, informar, ayudar y cuidar a las futuras madres durante el embarazo, parto y puerperio. No necesariamente tiene certificación médica, ya que no es parte del personal sanitario. Es decir, no atiende partos por sí sola, ni hace diagnósticos, terapias o tratamientos. Su trabajo se centra, en esencia, en brindar apoyo emocional consistente y acompañar a las mujeres y su familia.

Las doulas forman parte de un equipo que incluye doctores, enfermeras y matronas. «Si bien las enfermeras pueden ir y venir, y las matronas se integran hacia el final para recibir al bebé, una doula es una persona de confianza que puede ayudar durante todo el proceso», explica la autora y doula estadounidense Lori Bregman, para Vogue.

Gran parte de su trabajo consiste en informar a las futuras madres sobre cuáles son sus opciones sobre cómo y dónde dar a luz. Tomar estas decisiones de manera informada y en compañía de alguien con experiencia las ayuda a sentirse más tranquilas y a bajar la posible ansiedad que puede sentir una madre primeriza, por ejemplo. Entre citas médicas y exámenes, una mujer embarazada puede llegar a sentirse abrumada y sola en el proceso, por lo que el trabajo de una doula es acompañarla durante esa etapa y resolver dudas o preguntas que quizás las futuras madres no se atreven a hacer en medio del trajín de la atención médica.

¿Cuándo involucrar a una doula?

Se puede involucrar a una doula tan temprano como se requiera. Su trabajo puede empezar en la etapa prenatal, pero también posnatal. Muchas mujeres solicitan el apoyo de una doula desde que se enteran que están embarazadas, ya que esto permite desarrollar una relación con ella durante todo el embarazo, conocerse y entenderse. Pero otras deciden llevar el proceso con su personal médico y consultar con una doula más cerca de la fecha del parto.

¿Doula o matrona?

Las matronas, por su parte, tienen formación médica. En Chile, su formación consiste de más de 5.000 horas, es decir, cinco años de estudios. Pero no por esto las matronas eliminan la necesidad de una doula, sino que sus trabajos se complementan. «La idea de la doula viene de la madre y se trata de otorgar apoyo emocional y contención. La matrona tiene la autoridad y la responsabilidad médica, ética y legal. Es una figura que no puede faltar durante el parto”, ha dicho Pascale Pagola, matrona de la Universidad Católica y doula certificada de Doulas of North America (DONA).

Otra diferencia importante entre las doulas y las matronas es la contención emocional. Una matrona se centra, usualmente, en los aspectos médicos y técnicos del embarazo. Sin duda hace recomendaciones de buenas prácticas y consejos, pero su trabajo no es precisamente el reforzamiento de las emociones. «El embarazo no es una experiencia linear, es muy emocional. Una doula puede aportar coherencia», dice Erica Chidi Cohen, doula, coach de salud y autora del libro Nurture: A Modern Guide to Pregnancy, Birth, Early Motherhood–and Trusting Yourself and Your Body (del cual hablamos antes, acá).

Finalmente, el trabajo de una doula puede ser tan extendido como se necesite, mientras que las matronas suelen concluir su labor sostenida con una nueva madre poco tiempo tras el parto. Una doula puede trabajar con una madre desde que se entera que está embarazada, durante el parto y hasta mucho después del nacimiento del bebé. Este apoyo continuo brinda una fortaleza emocional distinta a la que ofrece una matrona. En un documento sobre Apoyo continuo durante el parto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló en el 2007 que: “el apoyo continuo reduce levemente la duración del trabajo de parto, aumenta las probabilidades de parto vaginal espontáneo y reduce de la necesidad de analgesia intraparto. Las mujeres que reciben apoyo continuo tienen menos probabilidades de manifestar insatisfacción con sus experiencias de parto”.

¿En qué más puede aportar una doula?

Tradicionalmente, nuestros ancestros consideraban que el embarazo era una experiencia más bien comunitaria, no solitaria. Es desde tiempos modernos que se empieza a aislar a la mujer embarazada, y el trabajo de las doulas es justamente normalizar las emociones y sensaciones físicas, para acompañarla en el proceso como lo habría hecho en su momento la madre, las abuelas, tías, hermanas, personal de apoyo y más. Dependiendo de la forma de trabajo de las doulas, muchas de ellas incluso reciben llamadas de sus clientas cuando ellas necesiten hablar sobre cualquier duda o confusión que tengan, o incluso para desahogarse. Tener esa conexión emocional, más que médica, puede ser un apoyo enorme para tener un embarazo llevadero. Y en lo práctico, es también útil tener a alguien con experiencia para recomendar asistencia médica cuando ciertas ansiedades se vuelven más profundas, por ejemplo.

La Asociación Americana de Ginecología y Obstetricia (ACOG) emitió, hace un par de años, un paper titulado Safe Prevention of the Primary Cesarean Delivery, en el que concluyen que: “una de las herramientas más eficaces para mejorar los resultados de parto y nacimiento es la presencia permanente de personal de apoyo, como una doula. Un metaanálisis realizado por Cochrane en 12 ensayos y a más de 15 mil mujeres demostró que la presencia de apoyo continuo, uno a uno, durante el parto se asoció con una mayor satisfacción de los pacientes y una reducción estadísticamente significativa en la tasa de partos por cesárea”.

De hecho, en un reciente reporte de Cochrane, llamado Continuous Support for Women During Childbirth, se encontró que hay muchos resultados positivos en el parto cuando una doula está presente. Dice que tener un acercamiento múltiple en el servicio es crítico para mejorar la salud maternal, y que la presencia de una doula hace que sea menos probable recurrir a medicamentos analgésicos, por ejemplo. Además, se asegura que el apoyo de las doulas incluso puede salvaguardar la vida de mujeres y recién nacidos en situaciones precarias.

Durante el parto en sí, también se ha demostrado que es beneficioso recibir terapia con contacto físico, con la idea de reconfortar a la futura madre. Esto las ayuda a relajarse durante las contracciones, por ejemplo, o a tener un patrón de respiración más saludable o recibir masajes especiales durante el parto. «Es muy duro estar consciente de estas cosas, especialmente si es tu primera vez», dice Cohen. Y ahí es cuando el trabajo de una doula adquiere vital importancia.

Otro aspecto en que una doula aporta mucho es en el apoyo a la pareja. Ayudan al futuro padre o la pareja de la futura madre a ser un apoyo informado durante todo el proceso, a estar en contacto con su lado emocional y elevar el cuidado que tiene y entrega. Las doulas enseñan desde la anatomía del parto y nacimiento, técnicas de comodidad, puntos de presión, hasta aromaterapia. Algunas doulas usan metodologías incluso más pedagógicas con los nuevos padres y madres, asignándoles lecturas y enseñando ciertas prácticas uno a uno, como medir las contracciones. 

Por último, el gran beneficio de las doulas quizás sea su trabajo posparto. Tras dar a la luz, las visitas al doctor de cabecera usualmente se vuelven más esporádicas, pero esta sigue siendo una etapa crucial en la nueva maternidad, y durante la cual el personal médico tradicional suele otorgarle menos atención personalizada, por falta de tiempo o porque simplemente ya está fuera del alcance de su práctica. Las doulas posparto pueden jugar un papel importante al escuchar, ofrecer apoyo y sugerirle soluciones holísticas a la nueva madre. En definitiva, pueden hacer sentir a la pareja segura de que tiene las herramientas adecuadas para tratar de la forma más consciente y atenta a su nuevo bebé. 

Imagen destacada: Kate Danson

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Stephanie Valle

Edita, diseña y escribe. Es Magíster en Edición de la UDP y estudió artes contemporáneas, moda y periodismo en Ecuador. En su tiempo libre escribe un newsletter sobre revistas independientes. @stephanievallek

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