Zero waste DIY: Enjuague bucal
Belleza

Zero waste DIY: Enjuague bucal

Un aliento fresco gracias a una receta casera y natural

No hay nada como hacer cosas uno mismo desde cero. Sentimiento de “si puedo hacer esto, puedo lograr cualquier cosa”, check. Sensación de “le gané al sistema”, check. Asombroso por lo fácil y rápido –o difícil y extenso– que resultó el proceso, check. Mientras uno prepara algo con las manos, se vuelve consciente del valor del trabajo que hay tras bambalinas, y por eso, jamás se volverá a mirar ese producto, de la misma forma. También, es altamente probable que al hacer cálculos del dinero invertido, se saquen cuentas alegres por el ahorro que significó realizar la fabricación en el hogar. Esto es a grandes rasgos, la magia del DIY (do it yourself o hazlo tú mismo) y aquí en Franca. Magazine nos encanta. Creemos que la conexión con el crear, hace de la vida más balanceada y feliz.

Hoy les mostramos un segundo artículo de cuidado personal, luego de la pasta de dientes de nuestra edición pasada. El primer registro del enjuague bucal no es para nada atractivo. Por el año 1 AC los romanos solían importar orina embotellada desde Portugal, y la práctica fue tan popular, que Nerón decidió aplicar un impuesto a dicha actividad. Por suerte, ya para el siglo XIX, el amoniaco de la secreción líquida del cuerpo fue reemplazado por alcohol para combatir bacterias y desinfectar. Aquí les entregamos una opción muy simple que sólo requiere tres ingredientes naturales. Ya no más frascos de colores radioactivos en nuestro baño. Sólo se necesitan dos minutos para lo siguiente:

Ingredientes

1 taza de agua

1 cdta. de bicarbonato de sodio

3-5 gotitas de aceite esencial de menta piperita o árbol de té (este último tiene propiedades antisépticas (actúa como bactericida, antifúngico y antiviral).

Fernanda Piedra

Editora en jefe

Abogada y minor en Diseño Integral UC, magíster en Periodismo de Moda por la London College of Fashion, fundadora de Ander y Miel magazine. Su panorama ideal es cocinar platos veggies para los amigos y leer libros. Sus hijos son Clemente y Aurora, y su marido Tomás. Vive en Frutillar.

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