Quillay
Flora Fabulosa

Quillay

Una flor de belleza simple y aparentemente deliciosa para nuestras queridas abejas.

Para este mes elegimos el quillay porque ya se está viendo florecer en muchas partes de la zona central, y porque en la avalancha de rojos y verdes y campanitas que es propia de esta época, la estrella blanca y sencilla de este árbol (la flor) viene a calmarnos y a recordarnos que hay que mirar más de cerca para percibir bien su belleza.

Lo primero que es importante decir sobre el quillay es que es un árbol endémico de Chile, es decir que solo se encuentra creciendo naturalmente acá; surgió acá, nadie lo trajo. Y por tanto es aún mayor nuestra responsabilidad de protegerlo y proteger su hábitat natural.

Usos

Industrial: Según el padre de Mösbach, estudioso de la botánica indígena, la corteza rica ven saponina era muy aprovechada para lavar y desmanchar tejidos, y podía usarse también como jabón, porque produce mucha espuma. Algunos dicen que su uso en el hogar debe ser controlado, porque podría tener algunas propiedades tóxicas. Si se quiere investigar este uso, hay que tener ojo con la forma en que se obtiene la corteza, porque se le podría estar haciendo un daño al árbol. La idea es preferir árboles cultivados, sacar corteza que ya esté desprendida y solo algunas tiras, ojalá de ramas y no del tronco. Actualmente la saponina se usa con fines muy diversos, en la industria alimenticia (como espumante y emulsificante), agrícola (para controlar algunas plagas) y cosmética (como surfactante).

Ornamental: se ve mucho como árbol ornamental en las calles, soporta inviernos fríos, tolera suelos adversos y condiciones de sequía, pero tiene mejor aspecto si recibe riego regular. Es siempre verde, o sea que no pierde las hojas en invierno, y los frutos estrellados permanecen en el árbol aún después de haber dispersado las semillas aladas en el viento.

Otros: Atrae insectos benéficos y en especial a las abejas melíferas, las que hacen la miel. A ellas les gusta mucho el quillay porque las flores producen mucho néctar, y la miel monofloral que se produce es de muy buena calidad. Vale la pena buscarla en el mercado local para aprender a diferenciar sabores de mieles, porque tiene un sabor fuerte y característico.

Ilustración por Geraldine MacKinnon

Fotografía por Josefina Hepp 

Josefina Hepp

Agrónoma UC, magíster en Protección y Manejo Ambiental de la U. de Edimburgo, actualmente haciendo un doctorado en fisiología de semillas en la Universidad Católica. Escritora de libros infantiles y juveniles de ficción y no-ficción y emprendedora en Acaena.

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