Külko
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Külko

Productos a granel con refill a domicilio.

En la rutina diaria, uno entra en un loop sin darse cuenta. Es lo que llamamos el piloto automático, en el que sigues con el día a día sin tomar mucha conciencia. Y lo que busca Külko, un emporio online de compras a granel, es que nos detengamos a pensar a la hora de llenar nuestras despensas.

“Cuando le pones atención a tus hábitos, entras en una contradicción interna. Te das cuenta, por ejemplo, de que una salsa de tomate que la compras en un paquete, quizás la podrías comprar mejor en vidrio o hacerla en casa”, dice Lilian Muñoz Becker, fundadora de Külko. Con cuestionamientos así empezó, hace varios años atrás, su primera chispita de que las cosas se podrían hacer distintas y de forma más consciente.

Hoy, Külko es una tienda en línea de compras a granel con despacho a domicilio que además es la primera y única que ofrece la opción de refill en casa. Es decir, es una alternativa para llenar la despensa sin empaques de por medio. ¿Cómo funciona? Lilian lleva sus propios envases y rellena los envases de los clientes en sus casas. “Si mi servicio implicaría hacer despachos, ¿por qué no dar un paso más?”, dice.

De profesión, Lilian es química farmacéutica. Después de tener ya una carrera establecida, hace unos años decidió desarrollar una franquicia con su marido. “Ahí me tiré a la piscina”, asegura. Con esa experiencia, se dedicó a cosas que no tenían nada que ver con su formación académica, como administrar, entrevistar personal, contratar, desarrollar un área comercial. Después de cinco años tratando de sacar la franquicia adelante, decidieron cerrarla. “Si bien el negocio no funcionó, aprendí muchas cosas que de otra manera no las hubiese obtenido”. Y en el año 2016, estuvo pensando en cuál sería su siguiente paso. Así nació la inquietud de armar algo propio relacionado con la sustentabilidad y la comida saludable.

Al preguntarle dónde parte esa inclinación, Lilian reconoce que seguramente de su madre. “Mi mamá siempre fue muy preocupada, tenía cuatro hijos y también trabajaba, en una época en que no existía ni Cornershop ni nada a domicilio. Ella siempre fue mucho de ferias. Acompañándola, recuerdo que cuando comprabas manzanas te las daban en un cucurucho de papel. El pescado incluso te lo llevabas a casa envuelto en papel de diario”, dice. “Son cosas que te van quedando en el recuerdo, las olvidas, y luego resurgen cuando te das cuenta de que parte de este deseo de ser más sustentable es quizás volver a como se compraba antes”.

En su casa, Lilian empezó a reciclar hace algunos años de forma muy básica; separaba los tetrapacks, cajas, botellas, diarios y envases de huevos, muchas veces sintiendo que nadaba contra la corriente. Y cuando iba a los puntos de reciclaje, llevaba a sus dos hijas –hoy de 15 y 13 años–, para que se fueran familiarizando con el proceso. “Los niños son tan inquietos de mente, que preguntan por qué las cajas se separan, por qué no se botan ciertas cosas a la basura”, dice. “Así como mi mamá fue un buen ejemplo para mí, yo también quiero ser un ejemplo para mis hijas y enseñarles prácticas que en su vida futura deberán conocer y tener bien incorporadas. Es el mundo que les toca vivir”.

Al interiorizarse en estos hábitos, se fue informando y se decidió a dar un paso más abriendo una tienda física. Buscando nombre para este proyecto apareció la palabra külko, que en mapudungún significa canasto pequeño o cesta, pensando en un símbolo de algo con lo que llevas tus cosas evitando lo desechable. “Ese fue el primer indicio de que algo con más sentido venía”.

Interesada en la comida saludable, esta tienda en San Carlos de Apoquindo incluiría alimentos menos procesados y un sector de productos variados en formato a granel, donde los clientes podían llevar sus envases, fomentando así la disminución de residuos domiciliarios provenientes del proceso de compra de alimentos para la despensa. Había entrado en vigencia la ley que eliminaba las bolsas plásticas de los supermercados, pero todavía se compraban muchos alimentos con empaques plásticos, por lo que la propuesta acercaba a una alternativa de compras de alimentos más sustentable. En ese camino, adicional al enfoque en lo natural, Lilian intentó buscar alternativas que además tuvieran envases o empaques que no fueran desechables, y que pudieran reutilizarse, reciclar o compostarse, lo que algunas veces era difícil de conseguir.

Después de un año y medio, decidió cerrar la tienda física y migrar a un formato e-commerce, enfocándose en los productos a granel con despacho a domicilio y servicio de refill, pensando en personas más conscientes que quieren dar un paso más en sus nuevos hábitos de consumo.

A sorpresa de Lilian, muchos de los pedidos que llegan a Külko desde su relanzamiento son con refill. El cliente de Külko, hoy en día, consiste principalmente de quienes ya tienen una preocupación por el medioambiente y una visión más humana y saludable del mundo. “Es para quienes ya han dado algunos pasos pero quieren avanzar en otros más”, asegura Lilian.

Poder llenar la despensa sin generar ningún tipo de residuos y sin salir de la casa es lo que hace de Külko un servicio único en Chile. Si bien ser zero waste es un reto, especialmente en la cocina, hacer las compras a granel reduce significativamente los residuos en las casas. Además, muchos de los empaques de alimentos que se encuentran en los supermercados tradicionales están hechos de PP 5 flexible, un material que en este momento no se puede reciclar.

Es por esto que Külko ofrece formatos de pastas, frutos secos, especias, granos y legumbres, todos a granel. La gracia está en que los clientes pueden estar seguros de que si hubiera algún residuo en la cadena de su producto, este será gestionado por Külko. “Buscamos fomentar la disminución de residuos, pensando en todos aquellos que buscan ser low-waste”, dice Lilian.

En un mundo en que el voto de compra es casi tan importante como el voto electoral, despertar de ese piloto automático es una salida para darse cuenta de que no solo la gente experta hace este tipo de cambios. Todos tenemos que llenar nuestra despensa, y si podemos hacerlo con la gratificación de no haber generado ningún residuo en el camino, ¿por qué no?

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Stephanie Valle

Edita, diseña y escribe. Es Magíster en Edición de la UDP y estudió artes contemporáneas, moda y periodismo en Ecuador. En su tiempo libre escribe un newsletter sobre revistas independientes. @stephanievallek

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