Le Mouton Vert
Moda

Le Mouton Vert

Tejidos de la Patagonia sustentables y contemporáneos.

Paulina Escobar (34), fundadora de Le Mouton Vert, asombra a toda una comunidad con una propuesta sólida, que trabaja e incentiva el cuidado de los pastizales y animales de Patagonia, promueve lo social, natural y orgánico, y destaca por la calidad en todo su quehacer.

La también diseñadora de interiores dirige una empresa que nació hace cuatro años, y que ya ha viajado a Colombia como invitada a un desfile de moda lenta y sustentable. Participó de invitada en la Feria Paula Tejidos ’15 y en Ch.Aco, vende online a una audiencia nacional e internacional y ha ganado el Premio de “Joven Emprendedora Creativa e Innovadora 2015” por parte de la Universidad donde se tituló. El año pasado abrió su primer atelier y boutique frente a la costanera de Puerto Natales, con una vista privilegiada mirando al mar y los macizos y glaciares. Asimismo, viajó a Estados Unidos representando a Chile para participar del Programa Internacional de Líderes Emprendedores, en el marco de la Women Entrepreneurs of Latin America. Allí, firmó un acuerdo para vender sus tejidos en el National Museum of Women in the Arts de Washington.

Por estos días, Paulina realiza talleres y charlas para emprendedores y para personas ligadas a la moda, poniendo énfasis en cómo rescatar y valorar las materias primas, haciendo hincapié en el sentido local, y cómo es posible sacar adelante una marca de diseño global con impacto e innovación. Ahora nos cuenta un poco más acerca del origen, los procesos y el día a día en Le Mouton Vert.

¿Por qué decidiste partir a Suiza luego de estudiar diseño de interiores?

Decidí partir a Suiza porque se me presentó una oportunidad, pensé en lo positivo que podría ser para mí en lo personal y profesional. Fue una decisión que tomé de manera alegre, libre y consciente para vivir oportunidades que yo misma me permito o la vida, y que finalmente, fue maravillosa.

¿Qué aprendiste trabajando como arquitecta de interior para diferentes empresas en el área del diseño en Suiza?

Todo fue un proceso. Primero tomé cursos para perfeccionar mi francés técnico y nivelarme al sistema europeo. Luego fue realizar prácticas en distintos estudios de diseño, donde recibí buena recepción del equipo de trabajo para interesantes proyectos. Mi máximo logro es haber estado contratada como arquitecta de interior para una empresa reconocida, tenía la responsabilidad de tener a cargo proyectos para Hoteles de 5 estrellas en los Alpes Suizos, definiendo el diseño interior, concepto y estilo, anteproyecto y ejecución, para la remodelación de habitaciones, salones multiuso, etc.

Diría que aprendí un muy buen modelo de cómo trabajar en Suiza; un sistema particular, riguroso y exigente, en donde el tiempo y trabajo vale mucho, pero a la vez, es bien recompensado y valorado si se realiza con responsabilidad y seriedad. Aprendí la metodología, los límites y el valor de esta cultura para adquirir un mejor nivel profesional y una mejor calidad de vida.

Me imagino que tienes una relación cercana con cada una de las personas del proceso productivo de LMV. Cuéntame si todo ha fluido armónicamente o si han habido algunas dificultades en el camino.

El tener un sueño o una idea de proyecto para llevarlo cabo en un emprendimiento y luego a la formación de una empresa, requiere siempre de pasos y tiempos, y según vayan cumpliéndose, se puede seguir a la siguiente etapa. Cada etapa no sería posible si no existiera un fuerte y claro objetivo, misión, visión, a corto y largo plazo y trabajar a ritmo constante en su crecimiento.

Las buenas relaciones creo que siempre deben estar, como base de toda relación humana. Cuando se tiene una empresa con una filosofía sustentable, con diferentes áreas de trabajo, procesos, producciones, equipos y alianzas, hay que ser cercano, hay que tener respeto, hay que hacerse cargo de lo que cada uno sabe hacer y así todo fluye, armónicamente y de forma constructiva para el bien de todos.

En cuanto a las dificultades, siempre las hay en esta vida, pero creo que lo importante es cómo tomarlas, analizarlas y cómo resolverlas. Yo las tomo como desafíos, oportunidades o aprendizaje para reflexionar y buscar otras alternativas, en donde a veces, resultan mejor de lo que se ha pensado o querido.

¿En qué se diferencian y asimilan las tejedoras e hilanderas suizas, de las chilenas?

Hay un libro muy especial que me regaló una querida amiga suiza de 85 años, llamada Yvonne.

A Yvonne la conocí en un encuentro de hilanderas y tejedoras suizas en que se realiza una vez por año en algún lugar de los Alpes Suizos. Uno va todo un fin de semana a un chalet para pasarlo bien, tejer, hilar, compartir técnicas y comer rico. Esa vez fuimos 70 mujeres, yo diría 69 señoras de edad y yo, pero nunca me reí y aprendí tanto como ese fin de semana!

El encuentro se hizo esa vez en Evolène, un pequeño lugar al interior y alto de los Alpes porque se quería mostrar el “Museo Marie Métrailler”. Marie Métrailler, nació en Evolène en 1901, fue una campesina de montaña, artesana, artista y una gran visionaria a la época. A pesar de las dificultades de ese tiempo, ella creó su propia tienda de tejidos e hilados de lino y lana de oveja, lo que se hizo conocida en varios países europeos por su maravilloso y simple trabajo.

Cuando me venía a Chile, fui unos días antes a despedirme de mi amiga Yvonne, fue muy emotiva la despedida porque ella había sido una de las personas que más me motivó a hacer mi proyecto, fue una inspiradora mujer, luchadora y trabajadora de la lana y naturaleza. Cuando Yvonne fue a dejarme al tren, me hizo un regalo muy especial que era de ella, un libro, y que se lo había obsequiado su misma autora. Ella sentió que debía regalármelo y de una manera, continuar la historia. El libro se llama “La poudre de sourire” (“El polvo de la sonrisa”), La historia y vida de Marie Metrailler.

Entonces entendí que las mujeres que son tejedoras o hilanderas no había diferencia según culturas, que todas buscan y comparten no sólo técnicas sino también experiencias y que de alguna manera, cada una representaba a Marie Metrailler. El crear algo con las manos y con una materia prima, hace que naturalmente la mujer se sienta en serenidad, hay un traspaso de identidad y sensibilidad y que independiente el lugar donde se haga, siempre hay amor y pasión.

El crear algo con las manos y con una materia prima, hace que naturalmente la mujer se sienta en serenidad, hay un traspaso de identidad y sensibilidad y que independiente el lugar donde se haga, siempre hay amor y pasión.

¿Cuánto tiempo demora aproximadamente, la creación de un sweater LMV (desde que se esquila la oveja hasta que está terminado)?

Cada proceso productivo de Le Mouton Vert va poco a poco creciendo y mejorando en cada etapa.

Luego de haber sido esquilado el animal, es aproximado un mes el proceso de lavado e hilado de la lana, lista para ser tejida. Se procede al lavado de los vellones para eliminar la suciedad y grasa. Luego al ser secada, se pasa al proceso de hilado, que se hace por medio de máquinas artesanales.

Obtenido los hilados, se reparte la lana a cada tejedora, dependiendo del modelo es la cantidad a dar. El tiempo de demora en la confección de un sweater es de aproximadamente 12 días hábiles si el modelo es parte de la colección. En algunos casos, si el cliente quiere un modelo especial por encargo, tomamos 15 días hábiles apróx. según la complejidad en su confección.

En ambos casos, incluye el tiempo utilizado para los etiquetados de la prenda, igualmente hechos y costureados a mano.

Cabe destacar que la materia prima de Magallanes/Patagonia es la lana, pero se exporta en su totalidad y en LMV la rescatamos e innovamos al producirla y fabricarla y además, es calidad de excelencia al ser raza de oveja 100% Merino. Es muy blanca, suave e hipoalergénica.

Entiendo que viviste en una Cooperativa, ¿cómo fue esa experiencia?

Yo necesitaba dejar la ciudad e ir al encuentro y aprendizaje de un modo distinto de vivir la vida, éste era en naturaleza, con personas que viven en comunidad y trabajan de forma seria y responsable el tema de la autogestión.

Mi mayor interés fue aprender con ellos a pastorear ovejas en los Alpes suizos y franceses, luego aprender todo el proceso de esquila, lavado e hilados con máquinas muy antiguas recuperadas y restauradas por la misma cooperativa que funcionaban con energía hidroeléctrica y luego, trabajar en la confección de las prendas que realizaban, para ser vendidas en pequeñas ferias locales.

Mi interés era también aprender más sobre huertos, construcciones ecológicas y sobre todo, saber qué se sentía convivir con 100 personas…. ¡y cocinar para 100 personas!

La experiencia fue maravillosa porque me di cuenta de que en la vida hay distintos sistemas que uno puede vivir para ser feliz. No hay uno que sea mejor que otro, sólo son distintos, lo importante  es conocerlos, atreverse y descubrir cuál finalmente es para cada persona. Yo ya encontré el mío y ahora trabajo mucho para vivirlo un día.

¿Podrías describir en qué consiste un día de LMV?

Un día de Le Mouton Vert para mi, es levantarme todos los días a las 6:45 am para empezar a trabajar a las 8:30 con un té verde orgánico a mi lado. Se empieza a responder o enviar mails a quienes son parte del equipo de trabajo de LMV, organizando el día o semana según el tema.

Luego, dejo las reuniones por lo general en las mañanas, prefiero así porque es más productivo y eficiente. Luego es ir a casa para preparar a almorzar porque no me gusta comer afuera por lo rigurosa que soy con mi alimentación.

A eso de las 14:00 retomo y es el horario que ocupo para el tema de producción, realizar encargos de lana, ir a buscar o dejar lana, sweaters, etc.

Ya a las 17:00 horas trabajo el tema de gráfica o publicidad de alguna próxima venta, algún nuevo Post en mi Blog, responder alguna entrevista o estar actualizando redes sociales o pagina web.

Mi trabajo diario termina tipo 20:00 horas, tiempo para escribir las cosas a realizar al día siguiente, hacer yoga en casa y leer el libro que leo a diario antes de dormirme.

Más info en:

https://www.lemoutonvert.org/

Fernanda Piedra

Editora en jefe

Abogada y minor en Diseño Integral UC, magíster en Periodismo de Moda por la London College of Fashion, fundadora de Ander y Miel magazine. Su panorama ideal es cocinar platos veggies para los amigos y leer libros. Sus hijos son Clemente y Aurora, y su marido Tomás. Vive en Frutillar.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *