¿Qué es la apropiación cultural?

por | Jul 21, 2021

Más allá de su definición, algo que debemos ver con perspectiva descolonial

El Oxford English Dictionary (OED) define apropiación cultural como «la adopción no reconocida o inapropiada de las prácticas, costumbres o estética de un grupo social o étnico por parte de los miembros de otra comunidad o sociedad (normalmente dominante)». La primera vez que el OED citó esta palabra, y la que fue actualizada el 2018, procede de un ensayo de 1945 de Arthur E. Christy, en el que se habla de la «apropiación cultural europea de Oriente».

En los 72 años posteriores, mucha agua ha pasado bajo el puente. En particular, si analizamos la apropiación cultural dentro de un contexto como el actual. Con una industria de la moda que ha cambiado significativamente sus procesos y narrativas, con diseñadores que forman parte de un circuito cada vez más cambiante, principalmente en los últimos 30 años, además de una creciente discusión, sobre todo en redes sociales, que navega en la ambigüedad entre las terminologías: apreciación, inspiración, intercambio y asimilación cultural, y apropiación cultural.

Y si a lo anterior le sumamos el contexto, ya que no son comparables los matices de la apropiación cultural presentes en un marco latinoamericano que en uno estadounidense, esta discusión se vuelve aún más crítica y por ello, una simple definición, no basta.

Partamos del principio. Para hablar de apropiación cultural, primero debemos poner sobre la mesa una definición clave: ¿Qué es cultura? A groso modo, se refiere a las características particulares de una comunidad, que los destaca y define; sus singularidades propias, como la lengua, vestimenta, arte, canto, alimentación, ritualidad, entre otros; sus conocimientos ancestrales, que se heredan de generación en generación; en consecuencia, todo el desarrollo intelectual, espiritual, estético, ideologías y creencias que comparten personas que forman parte de una comunidad.

Entonces, “la apropiación cultural ocurre cuando una persona o grupo humano da uso a esas características peculiares sin pertenecer o identificarse con el grupo cultural. Esto se debe a diversos motivos, como los sociales, políticos, económicos, reivindicativos, entre otros”, explica Beatriz Araya Fuentes, arquitecta y magíster en Patrimonio Cultural y quien el 2020 publicó su tesis «Apropiación Cultural del Patrimonio Indígena Selk’nam»

Y agrega, “en los últimos años (finales del siglo XX en adelante), ha existido una revalorización de la condición indígena. Tal situación la he observado en dos campos de acción: el primero, se observa en las comunidades indígenas, a modo de lucha material y simbólica, por su reconocimiento en las políticas sociales y culturales atingentes al territorio en el que se emplazan. Y la segunda, ejecutada por entidades gubernamentales o personas que no se adscriben a la cultura a modo de apropiación cultural, transformando las características culturales en elementos identitarios globales, pertenecientes a la nación, características particulares que resultan ser vistas como una oportunidad de consumo por su atractivo estético y exótico, transformándola por tanto en un producto”.

INSPIRACIÓN V/S APROPIACIÓN CULTURAL: UNA DELGADA LÍNEA 

En redes sociales, bajo el hashtag #GiveCredit, podemos encontrar una serie de ejemplos de apropiación cultural en la industria de la moda. Oma vs Max Mara en Laos, los falsos turbante Sikh de Gucci, Selk’nam vs Carnaval en Chile y Tenango de Doria vs Carolina Herrera en México son solo algunos. Ahora bien, si analizamos estos casos, se nos hace imposible no pensar en la coexistencia cultural con la secuela colonial. Donde los involucrados no se encuentran en terrenos sociales planos y equitativos, al contrario.

“Hay que comprender que, para el caso de las culturas indígenas, el  análisis del fenómeno es de mayor profundidad, esto debido a que las comunidades indígenas han sido históricamente invisibilizadas del relato político, histórico y social, mediante vínculos asimétricos de poder donde sus decisiones son supeditadas por otros. Por cuanto, más allá de que sus características nos resulten atractivas e inspiradoras, es necesario resolver temas de mayor envergadura y densidad, como lo es su reconocimiento y aceptación social”, puntualiza Beatriz.

A raíz del caso chileno, Beatriz nos explica que a la hora de establecer una colaboración con una comunidad o encontrar inspiración en una cultura, hay preguntas que no se pueden obviar, como por ejemplo: ¿conozco de la cultura y su historia? ¿cuál es el motivo que me inspira a realizar la creación? ¿qué mensaje estoy transmitiendo? ¿solicité permiso para dar uso a algo que le pertenece a otro? entre otras. 

“Si vinculamos la definición de apropiación cultural con la de inspiración, encontramos que existirán características culturales que inspiran a foráneos del grupo cultural a generar diversas acciones creadoras como las  artísticas, políticas o de consumo. Cada una con un significado o mensaje implícito, (o explícito), en particular. En tal proceso la apropiación ya se encuentra activa, por tanto, lo siguiente será analizar si tal inspiración es transformadora y da como resultado algo nuevo o es una imitación”.

APROPIACIÓN CULTURAL: ¿CUÁL ES LA POSTURA EN CHILE?

El consentimiento, la redistribución y reconocimiento son las bases de una colaboración para la Cultural Intellectual Property Rights Initiative. El movimiento mundial que apoya el reconocimiento de los derechos de propiedad intelectual cultural para las y los artesanos, plantea e instan al uso de la ley de las 3 C (Consent, Credit, Compensation) cuando alguna persona, marca o grupo empresarial quiere trabajar o hacer una colaboración con una comunidad.

Su figura mediadora, entre las empresas de moda y los de los artesanos y las comunidades creativas tradicionales, ha sido de apoyo y ayuda, por ejemplo, en el caso de Laos. 

“La regla de las 3 C hasta el momento sólo es una guía, no es obligatoria. En Chile actualmente no existe ninguna norma jurídica que obligue a una empresa a hacer justamente eso, si quiere trabajar con una comunidad y utilizar sus conocimientos”, nos explica Martina Barroeta, egresada de Derecho y fundadora de la primera plataforma de Estudios Críticos de Moda en Chile Fashioned.cl.

“De todas maneras, a mí parecer, no se trata de una regla satisfactoria, pues no recoge adecuadamente la diversidad de requisitos que una comunidad puede establecer para autorizar el uso de sus manifestaciones culturales, y se plantea desde una lógica mercantil, obviando la perspectiva de derechos humanos”, agrega Martina. “Actualmente, yo no conozco ningún servicio que se ocupe de tomar la representación de comunidades vulneradas en sus derechos culturales, sin embargo, las clínicas jurídicas de distintas universidades tienen áreas de propiedad intelectual y de derechos humanos, y me parece que podrían hacer un buen trabajo en conjunto. La Universidad de Chile y la Diego Portales, específicamente”.

En la actualidad, existe un proyecto de ley en el Congreso de Chile sobre reconocimiento y protección del patrimonio cultural indígena, el cual se basa en las normativas constitucionales y legales comparadas de Australia, Bolivia y Canadá. El cual, para Barroeta  “es un proyecto cuestionable desde muchas aristas” y plantea que la Convención Constitucional podría dar mayor luz en temas de plurinacionalidad y pluralismo jurídico.

“La demanda por la plurinacionalidad en dicha instancia es una de las más fuertes. Esto es importante porque los pueblos autores de las culturas podrían establecer ellos mismos, en sus propios sistemas jurídicos, los parámetros bajo los cuales comparten, comercializan, protegen o reservan dichas culturas y sus manifestaciones, y esas normas serían generalmente obligatorias, como cualquier ley”.

Para Beatriz Araya los actuales mecanismos de regulación, como los derechos intelectuales asocian la protección de elementos culturales y/o prácticas a individuos pero no incorporan a las comunidades, “y hay que comprender que el concepto de cultura se asocia a un grupo humano y no a un sujeto”. Y ve que el nuevo proceso constitucional “es una oportunidad para que efectivamente las culturas indígenas sean visibles e incluidas, por consiguiente, es una posibilidad para generar políticas de regulación respecto del fenómeno de apropiación indebida de su cultura”, finaliza.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?

Tal como señala la organización sin fines de lucro, OPS, en su guía de apropiación cultural, el concepto puede parecer, a primera vista, como otra forma más de construir barreras entre las personas en un momento en que necesitamos lo contrario. “Sin embargo, si observamos con más detenimiento la desigualdad arraigada en la historia del intercambio cultural, se hace evidente que el término ‘apropiación cultural’ no es más que dar nombre a la explotación que siempre ha existido y que continúa hasta hoy”, afirma la organización.

Debemos entender y dimensionar el daño que causa la apropiación y el uso ilegítimo de las riquezas y saberes de una cultura. Ignorar su origen e historia y banalizar su significado, da paso a que los derechos de las minorías sean aplastados por las comunidades de privilegio.

Es necesario recalcar que la apropiación cultural no es lo mismo que intercambio multicultural. Este último, no niega ni abusa del primero, sino que se construye de forma colaborativa, reconoce el contexto y es de suma necesidad que tengamos la oportunidad de compartir conocimiento, historias, creencias y experiencias entre diferentes personas, realidades y culturas.

FUENTES: What is Cultural Appropriation? / “What’s Wrong with Cultural Appropriation? These 9 Answers Reveal Its Harm” / Cultural Appropriation Viewing Guide / Cultural Appropriation and the Fashion Industry

IMAGEN PORTADA: Artesanías de Chile

Osornina, viajante, chequeadora de información e idealista. Buscando mostrar nuevos modos de consumir y aprendiendo a vestir y vivir de forma lenta. Parte de @ethicalinfluencers y promotora del movimiento #secondhandfirst. @pily.uribe

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