Trini Guzmán
En la mente de...

Trini Guzmán

Multitalentosa, amante del color y gran promotora de la creatividad.

Durante unos años, Trini Guzmán (@holaleon) pintó murales en la dupla EstánPintando y, de forma paralela, vio crecer su amor por el arte textil y la idea de crear un blog para investigarlo. Así nació Cosío, Bordao, Tejío, con el deseo de celebrar la creatividad a través de lo cosido, bordado y tejido. Al poco tiempo comenzó a bordar de manera autodidacta, encontrando su propia manera de acercarse a la técnica, priorizando los procesos intuitivos y usando una gran variedad de colores y texturas que hoy caracterizan su trabajo.

Y es que Trini no era ajena al mundo de las artes visuales y las manualidades: estudió arte con mención en escultura, donde ya había comenzado a explorar el arte textil y la cerámica. Luego hizo un postítulo en ilustración. «Eso me animó a compartir mi forma de bordar haciendo clases, las que fueron llamando la atención y creciendo rápidamente, atrayendo a mucha gente a refrescar esta técnica, poniendo el foco en el empoderamiento creativo, donde cada una pudiera encontrar su propia manera de crear usando hilo y aguja», nos cuenta.

Todo ese proceso textil que comenzó como una investigación en septiembre del 2015, finalmente se convirtió en un libro: La revolución del bordado (Editorial Planeta), publicado en diciembre de 2017, y eventualmente devino en un curso online en Domestika dedicado al bordado creativo y lanzado en junio del 2019. Ese mismo diciembre de 2017 nació también su hija. «Fue un tremendo llamado a bajar las revoluciones», comenta. «Sentí que necesitaba poner toda mi energía en ser mamá, en entender y vivir ese proceso con atención plena para encontrar un balance entre crear y criar».

Desde entonces, Trini ha ido retomando proyectos, siempre permitiéndose trabajar en diversas áreas y al mismo tiempo buscando soltar muchas cosas, como bordar a tiempo completo. «La maternidad sacudió todas mis prioridades, me ha enfrentado a mis sombras y ha hecho que fortalezca lo que me parece más importante y vital para asegurar el bienestar de mi hija, entendiendo que eso también significa empezar por el mío», dice con cariño.

Mi primer encuentro con el arte fue cuando chica, rayando las paredes de mi casa, haciendo figuritas de plasticina, estando metida siempre en el taller de alta costura de mi mamá, viendo a mi hermana llegar de sus clases de pintura o escuchar a mi hermano tocando guitarra sin parar.

De repente me da nostalgia por mi perro Safari.

Me di cuenta de mis intereses creativos cuando no podía entender la vida de otra forma.

Lo que más me gusta de mi día a día es la flexibilidad.

Lo primero que hago en la mañana es acurrucarme con mi guagua.

Me llevé una sorpresa enorme el día que supe que estaba embarazada.

La mejor historia que he escuchado recientemente se trataba del experimento que hizo mi amiga Mariana Matija, de más de 30 días sin instagram. Con ella siempre hablamos sobre la relación que tenemos con la tecnología. Es algo que me genera mucha curiosidad y en lo que me interesa aprender a encontrar balance para usar de manera más eficiente, por todas las cosas positivas que tiene pero también por otras que me resultan nocivas.

Cuando necesito una pausa, me alejo de la tecnología, bordo, medito o pongo aromaterapia en un difusor y me tomo una copa de vino (o dos).

El color para mí significa infinitas posibilidades, historias y frecuencias. Una herramienta para expresarme mejor.

Los proyectos que me tienen entusiasmada son todos los que están por ver la luz durante este año.

Noto que he cambiado cuando mantengo mi calma interior o cuando me doy cuenta de que necesito hablar de algo particular que estoy sintiendo.

Si quisiera cambiar de profesión, sería exploradora.

Una causa que me mueve es promover la creatividad.

Un objeto que me trae buenos recuerdos es mi pasaporte, los pinceles y brochas usadas, los hilos, agujas y tijeras, la ropa que le va quedando chica a mi guagua.

Cuando estoy en la naturaleza siento que me recargo de energía.

El misterio que más me inquieta es la vida como la conocemos.

Los libros que más me han marcado son: El libro tibetano de la vida y de la muerte, The Power of Now, La rueda de la vida, Big Magic, Shantaram, Beloved Dog de Maira Kalman y Flowerhead de Olaf Hajek; me acuerdo el momento exacto en que cada uno llegó a mi vida y leerlos se sintió mágico para lo que estaba viviendo en ese instante.

Si pudiera conocer a cualquier persona del mundo escogería a Oprah.

Para mí el consumo responsable es un aprendizaje constante y urgente.

Quiero tratar de ser más amable conmigo misma y con lo que me rodea.

El mejor consejo que me han dado ha sido aprender a valorar mi trabajo.

Una idea que me ronda últimamente es vivir fuera de la ciudad.

Me enorgullece decir que me caigo y me levanto, crezco, aprendo, insisto, suelto, resuelvo, me perdono y recorro mi camino, desprendiéndome de mis propios prejuicios, empoderándome creativamente y sintiéndome agradecida de la vida.

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Stephanie Valle

Edita, diseña y escribe. Es Magíster en Edición de la UDP y estudió artes contemporáneas, moda y periodismo en Ecuador. En su tiempo libre escribe un newsletter sobre revistas independientes. @stephanievallek

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