¿Qué es vermicompostaje?
Glosario Franca.

¿Qué es vermicompostaje?

¿Qué es? ¿Cómo funciona? ¿Es posible hacerlo en casa?

Si cada chileno produce en promedio un kilo de basura al día, solo el 5,6% de los residuos sólidos es recuperado y reciclado. Y los desechos orgánicos representan el 15% de ese porcentaje. Según datos del programa Reciclo Orgánicos, el panorama es aún más desalentador, pues estiman que más del 50% de los desechos que van a la basura en los hogares chilenos, corresponde a restos de frutas y verduras.

Según un estudio italiano del Instituto para la Protección del Ambiente, el 30% de la basura que producimos cada día son desechos alimenticios, lo que en un año alcanza los 126 kilos de residuos orgánicos per cápita. 

Esos desechos son, a su vez, los más difíciles de recolectar a nivel urbano, por su posible contaminación con residuos no orgánicos. Ante ese escenario, el vermicompostaje puede ser la clave para reducir  la producción de basura a nivel individual.

¿Qué es el vermicompostaje?

Es una técnica de compostaje rápido de alimentos, que se produce en una vermicompostera y aprovecha la capacidad degradativa de las lombrices: en pocas palabras es un método ecológico para darles valor a los residuos orgánicos. 

El principio es simple: las lombrices se comen los desechos orgánicos y de sus deyecciones se forma el compost, que es un potente fertilizante natural. Usar una vermicompostera ayuda entonces a reducir significativamente la cantidad de desechos orgánicos domésticos y a transformarlos en abono para nuestras plantas. De hecho, la degradación de material orgánico es mucho más rápida en el vermicompostaje que en un compostaje clásico, porque las lombrices ingieren cada día entre el 20% y el 100% de material con respecto a su peso corpóreo. 

¿Cómo funciona?

A grandes rasgos, el proceso de una vermicompostera apilable se desarrolla así: 

1. Se empieza poniendo en la bandeja de arriba los desechos orgánicos.
2. Las lombrices empiezan a comerlos y la degradación de esos restos produce agua, que va filtrando hacia abajo.
3. Cuando esa primera bandeja se termina de llenar, se le agrega otra encima: ahí se le irán echando más restos para que las lombrices, en busca de comida, pasen a la nueva bandeja a través de los hoyos en el fondo.
4. Después de varios meses (de 4 a 6) los residuos de la primera bandeja se habrán transformado en vermicompost, listo para recolectar.

¿Cuál es la diferencia entre vermicompostaje y compostaje?

Como hemos visto, el vermicompostaje es un proceso que utiliza las capacidades descomponedoras de las lombrices para transformar los restos orgánicos domésticos en óptimo abono para las plantas. 

El compostaje clásico lleva al mismo resultado –una tierra muy fertilizante– pero se basa en la acción de microorganismos, que pueden descomponer también otros tipos de desechos vegetales, como los restos verdes del jardín. Las composteras tienen una forma distinta, normalmente acampanada, y tienen que posicionarse al aire libre, protegidas del sol y del viento, para que puedan estar en contacto directo con la tierra y los microorganismos. Deben tener paredes sólidas pero aireadas, y una tapa que pueda ser fácilmente removida para remezclar el cúmulo cada 15-20 días. 

¿Qué vermicompostera elegir?

En el mercado es posible encontrar vermicomposteras de varios tipos –de madera, de plástico reciclado, verticales u horizontales– y si te gustan los proyectos DIY, puedes incluso construir una desde cero con tus propias manos, basta con seguir un tutorial en Youtube.

Si decides comprar una vermicompostera, conviene elegir una apilable, para poder agregar más bandejas de compostaje y así aumentar el volumen de desechos que puedes introducir. 

Antes de iniciar con el vermicompostaje, es indispensable tener una idea de la cantidad de residuos orgánicos que produces en casa, y eso por dos motivos: primero, porque hay que considerar que en una superficie de un metro cuadrado puedes agregar aproximadamente 400 a 500 gramos de restos de fruta y verdura a la semana. Segundo, porque en las primeras semanas de vida de una vermicompostera no tendrás suficientes lombrices para compostar todos tus desechos orgánicos, por lo que tendrás que esperar que la población se reproduzca en los meses siguientes.

¿Dónde ponerla?

Una vermicompostera bien gestionada no huele mal, y por eso se puede instalar en un balcón protegido del sol y de la lluvia, o incluso en casa. En este último caso, es mejor no ponerla en un lugar de paso, porque las vibraciones podrían asustar a las lombrices. 

Hay que tener cuidado también con los cambios de temperatura –bajo los 15 grados y sobre los 35 grados las lombrices no la pasan bien–, sobretodo si la compostera se encuentra afuera: en particular, por debajo de 10 grados la actividad de las lombrices se frena mucho, y hay que proteger la compostera con material termoaislante o una tapa.

Si tu vermicompostera tiene un olor extraño significa que le estás dando más comida a las lombrices de las que pueden procesar: para neutralizar el olor remezcla bien el material orgánico y evita agregar más durante 2 o 3 semanas. Puedes también evitar la producción de mosquitos dejando los desechos orgánicos en el refri una noche entera antes de echarlos a la compostera. 

¿Qué lombrices se pueden usar?

Las lombrices grandes que se encuentran en la mayoría de los jardines son lombrices excavadoras, no son compostadoras. Para el vermicompostaje se usan las lombrices rojas de la especie Eisinia Foetida –también conocida como lombriz tigre o del abono–, Eisinia Andrei –la lombriz californiana– y la Eisinia Hortensis, especial para el compostaje. 

Se pueden adquirir online, en negocios especializados o en tiendas de artículos de pesca, donde a veces son vendidos como lombrices o gusanos de “tierra”.

¿Y qué les gusta comer?

Las lombrices prefieren una dieta vegetariana, basada sobretodo en restos de fruta y verdura, como huesos de manzanas y peras, pelado de zanahorias y papas, plátanos, lechugas, brócoli, incluso semillas. En pequeñas cantidades les gustan también borras de café, pan, cáscaras de huevos y bolsas de té. Por el contrario, es mejor no darles carne, pescado, lácteos, ajo, aceite, comida picante, cítricos, y –obviamente– desechos no orgánicos. 

Fuentes:
Guida al compostaggio domestico
Compostaggio con i vermi: da verdura a humus in un attimo
Vermicompost

Etiquetas:

Valentina Ascolani

Italiana, titulada con pasión en idiomas y comunicación, habla alemán, portugués, inglés, español e italiano, obvio. Ama intensamente los viajes, los libros y el café. Está en transición, con altos y bajos, hacia una vida con menos basura. @valentina_as

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *