Cómo hacer abonos orgánicos en casa
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Cómo hacer abonos orgánicos en casa

Empezar por la tierra en un proyecto de huerto.

Hablar de abonos es adentrarse, echarse un brinco al universo de un sistema complejo y fascinante donde se mezclan sustancias minerales, elementos gaseosos, agua y materia orgánica. Si uno mira con detenimiento el suelo y se atreve a ir más allá, podrá darse cuenta de que la tierra es un universo interminable; es cómo ver la galaxia llena de polvo y sus miles de millones de estrellas y sistemas solares hacia abajo, con la ventaja de que podemos tocarlo y explorarlo siempre.

Toda esta superficie oculta que llamamos suelo, tierra, sustrato o abono, está compuesta por ecosistemas tan abundantes como la Amazonía, y más grandes que todos los océanos del planeta. Cerca del 70% de todos los microbios del planeta están justo ahí, bajo nuestros pies.

La naturaleza nos ha enseñado cómo le hace para organizar sus propios ciclos de vida, su propia restauración y cómo transforma toda la materia orgánica a su alcance en una fuente interminable de nutrientes para su propia sobrevivencia.

La tierra en el hogar

Cuando pensamos en plantas y sobre todo en querer traer espacios verdes a nuestro hogar, es indispensable tener en cuenta antes que nada qué sustrato necesitaremos.

Las plantas comestibles, por ejemplo, necesitan un mínimo de 30 centímetros de tierra nutrida para poder crecer sanas. Durante su crecimiento necesitarán tener suficientes nutrientes a su alcance para poder seguir creciendo y generar flores y frutos.

La primera y más importante inversión que tenemos que hacer a la hora de pensar en un proyecto de huerto es el sustrato y la forma en que mantendremos nutrida nuestra tierra, para que nuestras plantas comestibles crezcan sanas y podamos cosecharlas y disfrutarlas.

Todos los nutrientes del suelo son importantes pero existen tres que son imprescindibles y que se requieren en mayor cantidad. Esos tres son los llamados macronutrientes:

  1. Nitrógeno (N) es el encargado del crecimiento vegetativo de la planta.
  2. Potasio (K) se encarga de la regulación hídrica de la planta.
  3. Fósforo (P) se encarga de los procesos energéticos de la planta.

Un buen sustrato debe contener mínimo 30% de abono y 70% tierra. Si queremos sembrar cultivos que son altos consumidores, la proporción del abono debe ser 40%. La mayoría de los abonos contienen una buena cantidad de macronutrientes.

¿Cuándo y cómo abonar?

No existe una regla exacta. Sin embargo, existen cultivos que son altos, medianos o bajos consumidores de nutrientes. Como regla general, todas las plantas que generan frutos y son más longevas son más exigentes en nutrientes que las plantas que generan hojas; crecen más rápido y tienen un ciclo de vida más corto.

Algunos ejemplos de cultivos que son altos consumidores de nutrientes son: tomate, pepino, calabaza, pimiento, berenjena, árboles frutales, fresa, espinaca, col y acelga. Los cultivos altos consumidores de nutrientes deben ser abonados a partir de la semana 8, ya que por lo general los nutrientes del sustrato empiezan a agotarse, y es recomendable abonar cada dos semanas.

Cultivos que son medianos consumidores de nutrientes son, por ejemplo: lechugas, hierbas aromáticas, betarraga, zanahoria, rúcula y los chícharos. Estos cultivos sobreviven bien con los nutrientes disponibles en un buen sustrato y, como son de rápido crecimiento, después de ocho semanas pueden ser cosechadas.

Cultivos que son bajos consumidores pueden ser: rábanos, cebollas, ajos, habas y verdolagas. Estos no necesitan ser abonados.

Composta casera

La mejor forma de abonar es haciendo nuestra propia composta casera. La composta es un proceso controlado cuyo fin es regresar materia orgánica al suelo a través de la descomposición. En una composta, los desechos orgánicos se mezclan para fomentar la degradación y descomposición para formar un abono natural.

Para elaborar una composta casera se necesitan tres ingredientes principales más un poco de agua y aire.

Materia orgánica verde, corresponde al material fresco y proporciona nitrógeno. Serían los desechos orgánicos de la cocina y recortes del jardín (cáscaras y restos de fruta, cáscaras y restos de verduras, cascarón de huevo triturado, restos de café y bolsitas de té, recortes del huerto o jardín). 

Materia orgánica café, corresponde al material seco y proporciona carbono en forma de carbohidratos. Serían los desechos del jardín o patio (hojas secas, pasto seco o recortado, paja, ramas y cartón).

Materia orgánica negra, corresponde al activador y proporciona microorganismos y  bacterias benéficas, ayuda a controlar olores (tierra negra y composta madura). 

Estos ingredientes deben colocarse en un recipiente de la siguiente manera:

  1. Capa gruesa de materia orgánica seca (5 y 10 cm) en el fondo del compostero.
  2. Capa materia fresca recolectada de los desechos orgánicos frescos de tu cocina.
  3. Capa delgada de tierra para cubrir los desechos frescos.
  4. Capa de materia orgánica seca, esta debe ser siempre la última capa.
  5. Humedecer. 
  6. Seguir llenando el compostero siempre alternando entre las capas verde-negro y café.
  7. Mover la composta para permitir la entrada de oxígeno utilizando una pala.
  8. Después de 3-5 meses a partir de la última vez que colocamos desechos frescos, la composta debe estar lista para poder ser utilizada. Debe tener una apariencia oscura, un olor agradable y una textura uniforme.

Vermicompostaje

Otra forma muy sencilla de convertir los restos vegetales de la cocina en un excelente abono es haciendo vermicompostaje. Este proceso de descomposición acelerado lo lleva a cabo una especie de lombriz, que se llama lombriz roja californiana (Eisenia foetida). Es un procedimiento bastante sencillo y puede hacerse fácilmente en casa.

Necesitas tres cajas o bandejas de plástico con agujeros para permitir la entrada de aire. Las cajas deben ser apiladas una sobre la otra y deben estar conectadas entre sí para permitir que las lombrices puedan desplazarse de la bandeja intermedia a la bandeja superior. La bandeja inferior debe también estar conectada para permitir el drenaje de los lixiviados del proceso.

Procedimiento:

  1. La caja inferior se encargará de recoger los lixiviados del proceso. Estos son un resultado líquido de la descomposición, que diluido en agua sirve como abono para plantas.
  2. La caja intermedia y superior se llevará a cabo el proceso de compostaje. Es donde iremos añadiendo restos de fruta y verdura curda. Primero en la caja intermedia, y una vez llena, en la caja superior. Cuando las lombrices hayan devorado todos los restos de la caja intermedia, ellas solas subirán por los restos de fruta y verdura cruda añadidos en la caja superior.
  3. Las bandejas necesitan estar conectadas entre sí mediante agujeros para permitir el paso de las lombrices y el drenaje de los lixiviados.
  4. Las lombrices necesitan oxígeno, por lo que debes hacer agujeros también en los laterales de las cajas.
  5. Para iniciar debes colocar un lecho de papel periódico humedecido (no encharcado) en la caja intermedia dónde colocarás las lombrices, en esa misma bandeja irás colocando los restos de frutas y verduras que serán el alimento de las lombrices, el lecho debe ocupar ¾ partes de la bandeja.
  6. Una vez que hayas montado el vermicompostador y las lombrices estén en su sitio, es momento de empezar a colocar restos crudos de frutas y verduras haciendo un agujero en el lecho.

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Leonora Guerra

Tiene dos hijas, Lila y Martina, y vive en Los Cabos, México. Sus temas de interés son los huertos, la naturaleza y la sustentabilidad. Acaba de hacer un viaje de tres meses con su familia por el mar de Cortés a bordo de un barco de 1970 que restauró con su esposo Gerardo. @leonorapiesytierra

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