La ambigüedad de la Generación Z

por | Nov 21, 2023

Por un lado, es la más consciente del cambio climático y, por otro, es la más consumidora de Shein.

La Generación Z tiene incorporado el cuidado del medio ambiente de manera innata. Digo innata porque quienes somos millennials nos cruzamos con este tema en el camino, frenamos de golpe y entendimos que algo no andaba bien. 

Indagamos, investigamos, lo confirmamos y tuvimos que sacar músculos para frenar la rueda del consumo abusivo que acelera el fin de los recursos naturales. En cambio, el Gen Z, primera generación nativa digital, nació con el tema presente y convicción de que esto debe parar. 

Encontré en Google datos que así confirman: según el estudio realizado por First Insight y el Baker Retailing Center de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, “el 75% de la generación Z cree que las compras sostenibles son más importantes” convirtiéndose en la generación más disruptiva de la historia para los mercados y sistemas sociales, según un artículo de la CNBC. Pero, a su vez, es la generación que genera más de la mitad del tráfico y conversión mensual en Shein. 

Algo no calza, ¿qué está pasando? Los encantos de Shein son evidentes; moda ultra rápida a precios baratísimos, tendencias constantes, con tiempos de envíos cada vez más reducidos, pero, y el medio ambiente ¿dónde quedó?

Conversé con cuatro chicas Z, Constanza, Camila, Niss y Valentina, de Santiago y de la V región, necesitaba preguntarles, ¿dónde queda el medio ambiente a la hora de elegir tu próximo look? En mayor y menor grado, todas tenían conocimiento sobre el impacto negativo de la industria de la moda en el medio ambiente, por lo mismo, prefieren consumir ropa de segunda mano, intercambiar con amigas y de vez en cuando, encargar un pedido de fast fashion. 

Constanza me contó: Gestiono mi ropa de manera circular, reutilizo, regalo, recibo y de vez en cuando me compro ropa nueva de Shein que luego regalo o intercambio. Elijo comprar ahí porque es el único lugar donde consigo ropa -muy barata- similar a las influencers extranjeras que sigo.

Camila y Vale llegan a una conclusión similar, diciendo que las tiendas que están cerca de donde viven no traen el nivel de ropa extravagante que a ellas les gusta, Niss mencionó algo que es clave, “en las tiendas, una polera cuesta $15.000, en Shein por esa plata me compro cuatro”. Claro, pensé… con el nivel de presupuesto que manejan a esa edad el precio es prioridad. 

Constanza agregó: “Hago lo que está a mi alcance con el cuidado del planeta, compro ocasionalmente ropa en Shein, pero mitigo de otras maneras. Decidí no tener auto y usar el transporte público para reducir el impacto de la huella de carbono, reduje el consumo de carnes, colaboro con animales sin hogar, separo la basura, reutilizo la gran mayoría de los envases, etc. Sé que no puedo ser 100% correcta con todo,  compro fast fashion, soy honesta al respecto”.

Tienen muy presente su salud mental y la ven directamente relacionada a cómo se visten, tener algo llamativo cada día potencia su autoestima, por lo mismo están dispuestas a pasar por alto lo sustentable en esta área para sentirse bien y apoyar otras causas por el momento. 

“A diferencia de los millennials que se comprometen con algo y luego caen en sobreexigencias o inconsecuencias, veo que mi generación es cambiante, hoy compro fast fashion, pero más adelante no, hoy aporto desde la huella de carbono, mañana desde la reforestación y todo bien, se hace lo que se puede en el momento”.     

Vuelvo a la pregunta una vez más y entiendo que en sus decisiones el planeta sigue estando presente, saben cuáles son las acciones que influyen o no en la sustentabilidad y eligen equiparar dentro de sus posibilidades, compran fast fashion sabiendo lo que significa y se hacen cargo dentro de lo que pueden.

¿Será que cuando tengan mayores ingresos seleccionarán tiendas realmente sustentables?, ¿quién tiene mayor responsabilidad los e-commerce, las personas que consumen, la industria?, ¿podrá la ética vencer completamente a marcas contaminantes, con prendas de baja duración, que plagian diseños de autor a precios sumamente bajos?, ¿llegaremos a desconectarnos de la presión social que generan las tendencias y el mundo de la inmediatez?, ¿podrá la información sobre las problemáticas relacionadas con la moda rápida mejorar estos hábitos de consumo? Tal vez mañana, porque hoy no del todo.

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Redactora pagana que habita entre campañas publicitarias, su diario de vida, hilos, agujas, tierra y dirección de proyectos desde el área creativa y estratégica. Estudiante de temas aleatorios con ganas de compartir. @sucernaledezma

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