La Nacional, donde el cliente es partícipe
Empresas Eco

La Nacional, donde el cliente es partícipe

Una apuesta por la compra consciente, slow y que hace frente al exceso de basura y residuos, desperdicio de comida y alimentos de baja calidad.

Entrevista por María Ignacia Luengo 

Entrar a La Nacional: Granel Selecto es reencontrarse con un pasado que regresa para enfrentar problemáticas actuales: exceso de basura y residuos, desperdicio de comida y alimentos de baja calidad. Esta tienda, ubicada en Providencia, ofrece a sus clientes una experiencia de compra slow, donde el cariño de sus creadores traspasa las vitrinas y cuya filosofía de cuidar el ecosistema se palpa en cada detalle.

Marisa Pedraz es española y con experiencia en el mundo de la hotelería. Pablo Román es chileno, artista y restaurador. Hace dos años decidieron radicarse en Santiago con la idea de emprender y crear algo propio. “¿Qué hacer en un país como este?”, se preguntaron y la respuesta se llamó La Nacional: Granel Selecto.  Ambos, amantes de la gastronomía y motivados por el consumo consciente y responsable, decidieron complementar sus talentos y fundar una tienda donde el 100% de sus productos se vendieran a granel. Hoy, dentro de frascos de vidrio, latones y cajones de madera, se pueden encontrar desde condimentos, granos y frutos secos, hasta pasta de cochayuyo, detergente y artículos de aseo personal.

¿Cómo nació la idea de vender a granel en Chile?

“Estas tiendas ya las habíamos visto es países de Europa, y en Madrid, producto de la crisis, comenzó a crecer y prosperar el año 2007. Hoy es un sistema que se ha implantado más como una filosofía, de un determinado grupo de gente que viene pisando muy fuerte y que llegó para quedarse. Hicimos un estudio de mercado, que duró un año y lo que nos dimos cuenta  es que no habían tiendas ni marcas que vendieran 100% a granel, ni tampoco con la filosofía que nosotros queríamos traer e implantar, que era el tema de la sustentabilidad y de una preocupación unida a la compra, de crear conciencia social sobre el medio ambiente. Y eso nos gustó porque era una apuesta arriesgada, le tenía que gustar a la sociedad chilena”.

Y, ¿les gustó?

“Es increíble, es tan bonito. Uno se da cuenta que el esfuerzo que ha hecho por querer crear conciencia, te revierte con una generosidad por parte de la gente. Gente que es partícipe porque está harta de ir a una playa y verla llena de porquerías o salir a la calle y ver plástico por todos lados. La gente llega aquí con su botecito a rellenar y da gusto ver como viene con sus propios envases. Y no sólo en ese sentido de sustentabilidad, sino que nosotros  también hemos creado un vínculo con la gente que es súper bonito, desde el minuto uno. Incluso, los que son más antiguos, nos ayudan a atender cuando ven que estamos muy llenos, nos ayudan a pesar… El cliente que tenemos es maravilloso”.

¿Podrían referirse a las dificultades que han experimentado en el proceso de creación y/o desarrollo de La Nacional?

“Nosotros empezamos con una idea súper romántica. Y es que, en un principio dijimos: “vamos a rescatar hábitos de vida, ligados a la vida saludable y…” eso tiene sus sombras y sus luces. Participamos en un proyecto, antes de abrir la tienda, que se llamaba Rutas de la Patria Nueva. Era un proyecto súper bonito y nos hicieron partícipes de la parte gastronómica. Visitamos Paredones con la quínoa, la sal de Cáhuil, las algas de Navidad, y ahí, un poco, nos empezamos a dar cuenta que el pequeño agricultor, o el pequeño empresario, es muy receloso y poco dado a formalizar su situación tributaria. Nos dimos cuenta que algunos no te dan factura y no te aseguraban la continuidad en la entrega de productos. Pero no todo es sombra y salió alguna que otra luz de gente que reunía esos requisitos. ¿Lo otro?, lo fuimos supliendo con empresas que venden el producto a gran escala, sino, al día de hoy, todavía no habríamos arrancado”.

“¿Qué fue lo bonito de este año? Como nos hemos empezado a hacer conocidos, ahora tenemos ya productores y emprendimientos de gente chilena que quiere colaborar con nosotros, como miel de Litueche y de Los Ángeles, un emprendimiento que  hace pasta seca de cochayuyo. El merkén lo hemos tenido de una asociación mapuche. Una empresa bien consolidada, que se llama Equus Mare, apostó con nosotros y vendemos productos de aseo personal. Nuestra apuesta inicial de recuperar las cosas y sabores de siempre, va un poco rescatándose”.

¿Quiénes son La Nacional?

“Hay más gente vinculada al proyecto, que desde el minuto uno nos dijo que sí, que nos apoyó con toda la financiación, pero que no son parte visible del proyecto. También se nos unió la hija de Pablo, Cassandra y su pareja, y ha sido muy bonito: todos hemos ido poniendo nuestra semillita con lo que sabíamos hacer, con lo que mejor se nos da.  Esta no es una empresa de Pablo y Marisa, tú eres parte de la empresa, tú eres parte de esto. La gente es partícipe de algo importante, de un cambio. Para mí es muy importante porque generas no sólo el acto de compra y de cubrir una necesidad, sino que le haces partícipe de algo que socialmente es necesario. Y estamos felices y orgullosos de haberlo conseguido porque hasta nosotros nos hemos quedado impactados por la acogida. La Nacional somos todos”.

Tienen muchos seguidores en las redes sociales, especialmente en Instagram, ¿qué acciones han contribuido con esto?

Mucho amor y dedicación. Mira, en cada foto, aparte de mostrar cómo nosotros vemos el mundo, cómo vemos nuestro negocio y cómo somos, principalmente es constancia. Sólo somos nosotros, no hay una agencia detrás, todo el trabajo es parte de nosotros. Entonces, hay una dedicación de generar esa necesidad. Lo que le hemos dicho a la gente es: “oye, ven, participa conmigo, mira lo que estoy haciendo, ¿te gusta? Ven y se partícipe de esto”.

Ustedes también ofrecen talleres.

“Los talleres están abiertos para la gente que quiera hacer una actividad que tenga relación con nuestra filosofía. No hay más. El taller es divulgativo, por eso el motivo de porqué tanta gente nos sigue, también hay que ser generoso. Lo que más nos importa es llegar a la gente. Nosotros no cobramos ni por el espacio ni por nada. Cuando alguien ha querido hacer un taller y la persona ha querido cobrar, le exigimos que no sea un taller de estos a millón, que hay por todos los lados, donde la gente con poco poder adquisitivo no puede asistir. Entonces decimos: “yo no te estoy cobrando nada por el local, tu has que tu poder de convocatoria sea óptimo para que sea algo que ayude a que la gente se alimente mejor, recicle mejor, aprenda a convivir o a vivir en sociedad,  a nutrirse, pero no a un coste que sea inalcanzable, sino que pueda llegar a todo el mundo”.

¿Qué proyectos tienen en carpeta?

“Nos ganamos un Capital Crece sin aún tener un año de vida, muy motivador, y en ese proyecto, lo que queremos es crear la página web y venta online que llegue a todo Chile. En esto estamos prácticamente a full y el tema de los envases es el más difícil. Nuestro principal foco es buscarlos compostables y biodegradables, pero todavía la industria no está muy desarrollada, y, a día de hoy, no existe el envase ideal en el mercado. Nuestra idea, nuestra línea de negocio, es que en el comercio web podamos incorporar la misma filosofía que tenemos en la tienda, con ciertas adaptaciones, pero buscando un envase que sea lo más amigable posible, o darle a la gente la opción que, a la hora de hacer la compra, pueda elegir entre qué método, de compra o envasado quiere. Pero, desde el origen, nuestra filosofía va ligada a la conciencia con el ecosistema”.

Imagen portada y 01 por Fernanda Piedra

Imagen 02 La Nacional 

Franca.

Amamos nuestro planeta tanto como nuestro estilo, por eso somos el destino online para todos aquellos que buscan inspirarse, informarse y ser parte de la primera plataforma de vida slow en Chile.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *