La piel de los 0 a 7 años, ¿cómo cuidarla?

por | Ago 18, 2021

Contener la vida y sentir el mundo. Consideraciones ante la piel de los más pequeños.

Alguna vez te imaginaste ¿cómo sería venir al mundo sin piel?, ¿cómo te verías? o si ¿podrías vivir y prosperar, hasta edades adultas, sin ella?. Son preguntas que quizás pasamos por alto en el cotidiano adulto, pero seguro son interrogantes que toda persona, al convertirse en madre, se hace. Estas preguntas nos hablan de la importancia de la piel como contenedor de la vida, y su rol fundamental en la transición desde el medio acuoso intrauterino al aéreo extrauterino en el que nos desarrollaremos en plenitud.

Los seres humanos, a diferencia de los animales, no nacemos completamente maduros en términos orgánicos. Ésto es evidente cuando comparamos los meses que toma un niño o niña en conquistar la marcha, en comparación con una cría de cualquier mamífero que a los minutos ya está de pie y a las horas, es capaz de correr. Lo mismo ocurre con nuestra piel. La cual, desde el nacimiento hasta los 7 años, se va transformando continuamente hasta alcanzar el estado de equilibrio físico, químico y biológico característico de su madurez.

Breve repaso por la biología de la piel

En el artículo del mes pasado revisamos la biología de la piel en búsqueda de consejos para su cuidado durante la temporada de invierno. Ahora se hace fundamental su comprensión, para cuidar de esas pieles tan sensibles, delicadas e inmaduras, y no perderse entre la abundante información de foros y excesiva oferta de productos cosméticos y de cuidado personal para los más pequeños.

A grandes rasgos, la piel humana consta de tres capas: epidermis, dermis e hipodermis o tejido subcutáneo desde afuera hacia lo más interno. La principal diferencia entre la piel de un recién nacido y un adulto radica en la dermis (capa intermedia de la piel). Esta es más fina, posee fibras colágenas de menor tamaño, fibras elásticas inmaduras, mientras que sus estructuras vasculares y nerviosas están desorganizadas. Por su parte, las glándulas sudoríparas son poco funcionales en el control de la temperatura corporal, mientras que la secreción sebácea es elevada durante el primer mes de nacido, gracias a la estimulación hormonal transplacentaria brindada por la madre antes de nacer.

El objetivo principal de la piel de un recién nacido es ejercer el rol de barrera. Función que cumple el estrato córneo (el más superficial de la piel) y cuya función es prevenir la deshidratación y evitar la rápida absorción de sustancias exógenas al torrente sanguíneo al tener una dermis inmadura. Éste también ofrece resistencia mecánica a las agresiones, previene infecciones, regula la temperatura y protege de las radiaciones UV, mientras se asienta la melanina en la dermis, gracias a la película hidrolipídica y la vérnix caseosa o grasita blanca con la que todos nacemos.

La importancia de la piel como contenedor de la vida, y su rol fundamental en la transición desde el medio acuoso intrauterino al aéreo extrauterino.

La importancia de la piel en la etapa infantil

Como he afirmado y escrito en otras ocasiones, la piel es un órgano neurosensorio fundamental y su cuidado va mucho más allá de lo meramente estético. Durante los primeros años de vida de una persona es cuando el correcto desarrollo de la piel ejerce un rol trascendental para desenvolverse en el mundo. Conversamos con la pediatra de orientación antroposófica y con formación en pediatría escolar, Alicia Paredes, para profundizar en esta temática, resolver dudas frecuentes y simplificar el cuidado.

Durante el primer septenio, es decir, en los primeros siete años de vida, es fundamental el desarrollo de los sentidos y cuando hablamos de piel, el sentido más importante es el tacto. Alicia nos cuenta que lo más importante, al hablar del cuidado de la piel, son los masajes desde el primer día de vida y sobre todo, durante el primer año. “Un masaje suave, calentito, cariñoso, [realizado] con un aceite de semillas (como el de almendra) que concentra todo el calor del sol, durante el ciclo biológico de la planta, sin aceites esenciales, o una maceración de caléndulas […] es lo ideal”. 

Y agrega que “este gesto no solo es un acto de conexión y cariño, sino que permitimos al niño reconocer su propio límite, sentir su propia piel y también, lo bueno y cálido del mundo. Esto se traduce en la construcción de límites saludables y necesarios para su vida futura tanto con otros seres humanos como con toda la naturaleza que le rodea”. 

Además, Alicia nos comenta el por qué estos masajes son altamente recomendados para niños y niñas que presentan trastorno del espectro autista, que tienden a la hiperreactividad o el ensimismamiento. “A pesar de que al comienzo el masaje puede ser no muy bien tolerado, hay que insistir con suavidad y cariño. Lentamente el niño se va abriendo, relajando, consiguiendo muy buenos resultados”.

El masaje es tan poderoso que dentro del arte de curar, propuesto en la medicina antroposófica, está la terapia de masaje rítmico, desarrollada en 1921 por las doctoras Ita Wegman y Margarethe Hauschka. Es muy recomendable incorporar un aceite de semillas o maceración oleosa de caléndula, y extender su uso -con toda tranquilidad- hasta al menos los 7 años o más. Por ejemplo, humectar la piel después del baño, y así evitar el uso de cremas o lociones que contengan algún tipo de químico

Así como el contacto con otra piel debe ser cálido (como queremos que sea el mundo para todes lxs niñxs) es importante que el contacto con las fibras que los visten sea igualmente cálido y respirable. Para eso lo ideal es el uso de fibras naturales, como el algodón o lino y no solo en la ropa, también en otros artículos esenciales para una maternidad y paternidad slow.

Lo más importante, al hablar del cuidado de la piel, son los masajes desde el primer día de vida y sobre todo, durante el primer año.

Entonces, y a modo de resumen, el mayor cuidado de la piel durante el primer septenio de vida será poner el desarrollo del sentido del tacto como bandera y proteger el estrato córneo, privilegiando los baños con agua tibia y el uso de aceites y evitando sustancias detergentes y la espuma. Así alejamos la piel de nuestros pequeños a la exposición a sustancias tóxicas, que pueden ingresar rápidamente al torrente sanguíneo debido a que su dermis es aún inmadura. 

En un próximo artículo, y gracias a la colaboración de la Dra. Alicia, les entregaré un listado detallado de consejos humanos y naturales para cuidar la piel, sin caer en tentaciones comerciales.

Agradecimientos especiales: Dra. Alicia Paredes. Consulta Patio Winkler, Frutillar. Atención desde Pucón a Castro. Contacto: +56944615168 – agenda.pediatratras@gmail.com

Cofundadora de Paihuen.co [@paihuen.co], bioquímica de orientación antroposófica e investigadora etnobotánica, con 7 años en el desarrollo de ingredientes y productos skincare. Como defensora de la piel al natural, quiero acompañar tu transición que #avanzaalonatural, y devolverte el poder sobre su cuidado. @mariaj.romerosilva

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