¿Son las bacterias el futuro de la moda?

por | Jul 7, 2021

Ejemplos de empresas que nos ayudarán a encontrar la respuesta

La moda es un universo complicado. Es cultura, porque habla de la sociedad que la crea. Es tradición porque exhibe las habilidades manuales transmitidas en el tiempo. Es psicología porque caracteriza a la persona que la viste. La moda, y en particular la industria de la moda en los últimos 30 años, es también contaminación.

Es destrucción, cuando para producir un kilo de algodón se utiliza el 22,5% de todos los insecticidas a nivel global. Es desperdicio, cuando la producción de un par de jeans requiere 10 mil litros de agua. Es injusticia, cuando los trabajadores de la industria son explotados, en términos laborales y condiciones de vida, situación que ha empeorado durante la pandemia, según el informe de Clean Clothes Campaign de julio de 2021. 

Definiendo lo que es moda ética, hemos visto como hay una parte de la industria de la moda busca transparentar los procesos que transcurren entre el diseño de una prenda y su comercialización, y así reducir el impacto negativo que tiene en sus tres pilares: fibras, uso de animales y mano de obra.

Si nos enfocamos en las fibras, se están experimentando diferentes caminos: está la cultivación biológica de algodón orgánico, que no prevé el uso de pesticidas o químicos. Otros ejemplos son  la recuperación de materiales –como en el caso del algodón regenerado, que mezcla algodón con fibras derivadas del reciclaje de botellas de plástico– y el optar por tintes naturales, a partir de fruta y verdura… ¿Puedes creer que con las cáscaras de la palta se logra una tinta rosada? ¡Me quedé en shock!.

Bueno y ¿si te dijera que la solución por una moda más limpia y sustentable no tiene nada que ver con lo anterior, sino con algo mucho más pequeño, algo como las bacterias, me creerías? 

Oh sí, leíste bien. Bacterias, organismos microscópicos unicelulares. A partir de este tipo de seres vivos se pueden obtener y crear textiles desde cero –óptima alternativa frente al cuerpo natural y/o vegano–, además de tintes naturales y la disminución de desperdicios, como el poliuretano de las zapatillas –plástico fabricado generalmente con PVC nitrílico u otros materiales termoplásticos ligeros– que azotan la industria del calzado actualmente.

¿Ciencia ficción? ¡Para nada!

En verdad, es una realidad mucho más cercana de lo que pensamos.

Según la WGSN, la agencia internacional de análisis de tendencias de consumos, que ha seguido la evolución de la bioingeniería, asegura que ya es posible cultivar materiales con bacterias, y que ellas junto a “otras materias vivas, como las algas y los hongos, se pueden transformar en textiles, acabados y tintes”.

Y los ejemplos no faltan. Aquí, algunos que deberías conocer:

  • Biofabricate y ZOA

La diseñadora inglesa Suzanne Lee ha creado Biofabricate, una agencia que se propone servir de enlace entre la innovación de los biomateriales sustentables y startups, marcas e invertidores que puedan impulsar el cambio hacia un “mundo material sustentable basado en la biología y no en el petróleo” (alias sustainable material world. Built with biology. Not oil.).

Lee es también directora creativa de ModernMeadows, empresa que se enfoca en objetivos similares y que en 2017 lanzó ZOA™, un biomaterial que nace de la fermentación de microorganismos y el cual ha logrado producir un material, que luego de ser tratado y secado, puede ser utilizado como tejido ya que toma una forma parecida al cuero, una especie de piel vegetal. Según Modern Meadows, ZOA™ permitiría reducir el 80% de las emisiones con respectos a materiales tradicionales, y disminuir el uso de combustibles fósiles en un 50% en comparación a los materiales sintéticos.

En otros casos, los tejidos resultantes son más parecidos a la seda, incluso una seda impermeable ideal para los conjuntos deportivos.

  • Faber Future

Natsay Audrey Chieza es fundadora de Faber Futures, una agencia londinense que busca proponer alternativas ecológicas para un futuro regenerativo y equitativo. Empezó a trabajar con bacterias edáficas, Streptomyces coelicolor, para descubrir si sus secreciones naturales de pigmentos podían ser usadas como tintas para tejido.

En colaboración con el departamento de Ingeniería Bioquímica de la University College de Londres (UCL), descubrió que la interacción entre los organismos Coelicolor y las fibras proteicas producen un tipo de tinta duradero usando muy poca agua –si se compara con los métodos tradicionales– y sin productos químicos.

  • BioLogic

En el Instituto de Tecnología de Massachusetts, Lining Yao, diseñadora y docente, ha dado vida a su proyecto bioLogic. Tomando inspiración de algunos procesos existentes en la naturaleza, ha unido biología, tecnología y diseño para crear tejidos programables, adaptables y transformables. 

Estudiando las bacterias Bacillus Subtilis Natto, conocidas en Japón por el uso en la preparación de nattō –plato típico japonés a base de soya– notó que estas bacterias se expanden o se contraen para adaptarse a la humedad atmosférica. Este descubrimiento los ha vuelto un óptimos candidatos para repensar la ropa deportiva.

¿Te imaginas una polera que se alargue o contraiga según tu sudoración? Esto es exactamente lo que hace la polera SecondSkin.

La tecnología SecondSkin sigue en fase proyectual, pero levanta el interés de muchos sectores industriales, ya que podría aplicarse a otros productos, como por ejemplo, creación de paneles solares o en la industria alimentaria, donde los alimentos podrían ser almacenados planos para después retomar su forma al contacto con el agua, luz o calor. 

  • Bacterias come-plástico

El poliuretano es un tipo de plástico muy común; por ejemplo, presente en zapatillas o cojines de sofá, y el cual es muy difícil de reutilizar y/o reciclar, por ende, la gran mayoría de veces termina siendo quemado o en vertederos, provocando daños significativos al medioambiente.

Una investigación, desarrollada por el Centro de Investigación Ambiental UFZ-HELMHOLTZ en Leipzig, Alemania, ha descubierto que las bacterias Pseudomonas logran descomponer el poliuretano, si los largos polímeros del material han sido suficientemente fragmentados. 

Frente al hecho de que el poliuretano contiene químicos, los cuales son ingeridos por las bacterias, se están estudiando soluciones biológicas, e incluso la posibilidad de extraer el enzima que descompone el poliuretano para que sea usado separatamente con más efectividad. Esta técnica ya ha sido probada por otras empresas, como por Cambridge Consultants, la cual ha replicado enzimas de organismos que han evolucionado para digerir el Tereftalato de Polietileno, más conocido como PET.

https://tangible.media.mit.edu/project/biologic/

¿Y en Chile?

No faltan ejemplos de empresas chilenas y diseñadores que han visto en los biomateriales una alternativa para contrarrestar el impacto de la industria de la moda.

Es el caso de Guido Vera, quien, en su última colección, ha utilizado cuero de cactus, un material de bajo impacto ya que necesita poca agua y ningún producto químico para su producción. Además, encontramos Sporatex, que trata el micelio de los hongos en laboratorio, lo seca y lo curte para obtener un material que pueda sustituir el cuero animal, así como el sintético.

También está el trabajo desarrollado por el laboratorio de biomateriales de Valdivia, LABVA, el cual por medio de la fermentación de la planta de maqui, ha logrado obtener un biotextil muy parecido al cuero. 

Si quieres echarle un vistazo a las investigaciones más interesantes, este artículo destaca los 21 diseñadores de biomateriales que hay que tener en mente en 2021.

Colección Permanente, Guido Vera.

¿Las bacterias salvarán la industria de la moda?

Sería lindo decir que sí, pero la respuesta es: depende. Los biomateriales son una innovación importante para la industria, pero son solo una parte.

Es claro que no se puede seguir produciendo a los niveles actuales. Las empresas deben asumir su responsabilidad y avanzar desde una mentalidad de explotación, rapidez y sobreproducción hacia un concepto de moda “amable con el planeta y las personas en cada paso: de la semilla a la prenda”.

Pero también hay una responsabilidad que es nuestra como consumidores, hacia lo que compramos y las maneras en que disponemos de ello. No me cansaré de repetir: comprar menos, comprar mejor. Y si ya has comprado, antes de donar (¡o incluso botar todo a la basura!) pregúntate, como nos dice Orsola De Castro: si está roto, pregúntate si puedes arreglarlo o mandarlo a arreglar; si ya no te gusta así, ve si lo puedes cortar, ajustar, embellecer. 

Para mi, el futuro de la moda está en la palabra transformación: como la energía no se crea, ni se destruye, sino se transforma, lo mismo debería pasar con cada una de nuestras prendas.

Imagen de portada:
Project Coelicolor: Assemblage 002, 2019; Natsai Audrey Chieza, Faber Futures in collaboration with Professor John Ward, Department of Biochemical Engineering, University College London. Image Credit: Oskar Proctor.

Italiana, titulada con pasión en idiomas y comunicación, habla alemán, portugués, inglés, español e italiano, obvio. Ama intensamente los viajes, los libros y el café. Está en transición, con altos y bajos, hacia una vida con menos basura. @valentina_as

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