Rutinas sustentables que logré en cuarentena y no quiero perder
Bienestar

Rutinas sustentables que logré en cuarentena y no quiero perder

Siete buenos hábitos que quiero mantener.

La quinta fase de esta pandemia, tarde o temprano, tocará mi puerta. Sufro por el pánico y la ansiedad de saber que todo esto terminará. Para bien o para mal, mi hogar ha sido mi refugio, y durante esta cuarentena el escenario perfecto de actos excéntricos, conversaciones desequilibradas, elongaciones irreales vía Instagram, además de ser mi huerto urbano y mi burbuja antivirus.

La cuarentena no ha sido fácil para nadie. Todos, de algún u otro modo, hemos tenido que adaptarnos a las nuevas exigencias y consecuencias de este periodo. Quiero creer que no ha sido tiempo perdido, sino invertido. Por ello, este recuento de logros se basa principalmente en ver el vaso lleno y aceptar que hay hábitos que nunca tendré, pero hay otros que, cuando la amenaza del virus por fin se haya marchado, no quiero olvidar.

Lavado de manos, ¡siempre!

No tan solo antes de cocinar, comer o luego de ir al baño. Lavarme las manos debe ser uno de los actos con más consciencia que he realizado los últimos meses y el cual se ha hecho parte de mi rutina. Pese a que la OMS, desde hace más de una década, nos demuestra por medio de una campaña mundial que “lavarse las manos puede salvar vidas”, personalmente no había hecho caso de la real importancia que tiene este simple acto antes de esta pandemia.

Un correcto lavado de manos con agua y jabón no tan solo nos protege del coronavirus, sino que puede prevenir alrededor del 30% de las enfermedades relacionadas con la diarrea, y cerca del 20% de las infecciones respiratorias como el resfriado o la influenza (gripe), según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Cultivar mis propias hierbas y vegetales

Probablemente hay cosas más divertidas que tener una huerta. Pero beber una infusión de la menta que tú plantaste o comer una ensalada caprese con la albahaca que luchó por florecer en tu cocina, no tiene descripción. Cuentas como ChileHuerta, Huertorganico.cl o Huertoenmibalcon hicieron que el poco espacio de mi departamento y las bajas temperaturas dejaran de ser excusas para cultivar o recultivar dentro de mi hogar.

Disminuir mi ingesta de productos de origen animal

Mientras el autor de Eating Animals, Jonathan Safran Foer, afirmaba a finales del 2019 en el New York Times: «El fin de la carne está aquí», la experiencia muestra que para ello aún queda mucha tierra que arar. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD), Chile está dentro de los países con mayor consumo de carne a nivel mundial y la pandemia no será el hada madrina que cambie este hecho. Seremos nosotros y nuestra toma de conciencia sobre cómo nuestro consumo de productos de origen animal está impactando significativamente en nuestro planeta.

Por ello, sumado al Lunes sin carne de Vegetarianos Hoy, reemplacé la proteína animal por la vegetal durante tres días de la semana. De esta manera, he logrado aumentar mi consumo de vegetales, legumbres, plantas y semillas dentro de mi dieta. Como cualquier cambio de hábito, este en particular necesita de apoyo nutricional y emocional. Nutrirse de fuentes confiables, recetas y tips es clave. 

Rutina de baño zero waste

Disminuir mi consumo de plástico fue una de mis metas decretadas para el 2020. Pese a una pandemia, querer es poder. Haciéndome las siguientes preguntas avancé con mi objetivo: ¿cuáles son los productos que utilizo constantemente que están dentro de un envase de plástico?, ¿de dónde provienen: cocina, limpieza, baño?, ¿hay algún desecho que se repita mucho en mi basurero?, ¿puedo prescindir de alguno?, ¿existen alternativas sin plástico?.

Terminando mi shampoo, bálsamo y jabón de corte tradicional, les di paso a los productos en barra. Elimine la afeitadora de plástico y adquirí una de acero inoxidable. Elaboré mis propios exfoliantes, y con mi nueva esponja de lufa, mi piel y cabello están viviendo una transformación, al igual que yo durante esta pandemia.

Consejo de primeriza probando productos en barra: ¡paciencia!

Sentido de comunidad y alianza

Más del 50% de mis vecinos desaparecieron a finales de marzo. Algunos retornaron a sus respectivos países, mientras que otros decidieron arrancar de la capital. Pero los pocos que quedamos nos unimos y creamos la comunidad del mensaje corto: ¿Estás bien? ¿Necesitas algo? Te envío la información por WhatsApp. Te cuido a Katty mientras vas al supermercado.  Me enloquecí cocinando, ¿alguien quiere pan de masa madre recién horneado?

Alianza o allyship es la palabra del 2020 para mí. La creación de relaciones basadas en la confianza, la coherencia y el respeto por el otro, implica la autoeducación, unir las palabras con las acciones y animar a otros a sobrellevar sus propias luchas. Es un ejercicio constante que se requiere ahora más que nunca. El sentido de solidaridad y alianza es siempre cultivo de buenas ideas.

Construir un armario más consciente

“Que el revestir una prenda se haga costumbre”, decía Ale de Clóset Sustentable en su último webinar junto a Fashion Revolution Chile. No hay forma más simple, económica y sustentable de vestir que sacándole el jugo a las prendas que ya habitan en nuestro armario.

Por ello, durante la cuarentena, abrí las puertas de mi clóset y comencé la misión y selección de lo uso, no lo uso. Me uní a diferentes desafíos en Instagram para aprender a revestir una prenda de diferentes formas, además de reparar y dar una segunda vida a muchas de estas. Y todo este esfuerzo no ha sido en vano. He disminuido la cantidad de ropa de mi armario en un 30%, del cual, 25% se irá a donación a una tienda solidaria y el otro 5% a un centro de reciclaje.

He entendido que el reusar, reparar y revestir es solo el comienzo para un clóset más consciente, y es justamente desde ahí que comienzo a construir.

¡Que no mueran los IG Lives, webinars, grupos Zoom y cualquier en vivo con contenido!

Nuestro uso de internet ha aumentado de un 25% a 30%. Según Nokia, esto se mantendrá durante el retorno a la “normalidad”. El sistema ha sido construido para resistir, y vaya que lo agradezco. Pese a la reducción en la calidad y velocidad en la reproducción de videos y servicios streaming, he podido ver más de 300 Instagram Lives, diez webinars y tres conferencias internacionales seguidas de forma remota. Sin contar las series y películas vistas y las conversaciones, terapias y clases online que han sido parte fundamental de esta estadía permanente en casa.
Me apasiona saber que hay personas dispuestas a compartir su conocimiento de forma genuina. Desde compartir una receta hasta una discusión constructiva sobre violencia de género, racismo o salud mental. Plataformas sociales que concebíamos como banales antes de la pandemia, hoy son soporte de contenido de calidad, fact-checking y discusión social.

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Maria Pilar Uribe

Osornina, viajante, chequeadora de información e idealista. Buscando mostrar nuevos modos de consumir y aprendiendo a vestir y vivir de forma lenta. Parte de @ethicalinfluencers y promotora del movimiento #secondhandfirst. @pily.uribe

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